Edificio Moneo

El edificio Moneo, sede actual de la Miró Mallorca Fundació se inauguró en 1992. Proyectado por el arquitecto Rafael Moneo es el resultado de la donación de Pilar Juncosa, viuda de Miró, a la ciudad de Palma.

  • Espacio de exposición

    • Espai Estrella
    • Espai Zero
  • Fechas

    • 14 octubre 2022 — 1 diciembre 2023
  • Inauguración

    • 14 octubre 2022
    • 19:00
Exposiciones

El Miró de Son Boter

14 octubre 2022 — 1 diciembre 2023

Cuando a los 66 años finalmente comienza a trabajar en el nuevo taller diseñado por Sert, Miró no da por finalizada la búsqueda de su definitivo territorio de creación. Los estudios de Joan Miró en Mallorca se amplían en 1959 con la adquisición de Son Boter, posesión del siglo XVIII contigua a Son Abrines, que junto con el Taller Sert (1956) y el Edificio Moneo (1992) configuran la Fundación Pilar i Joan Miró a Mallorca. En este territorio creativo Miró trabajó ininterrumpidamente hasta su muerte en 1983 y aquí realizaría una tercera parte de su producción artística.

El Miró de Son Boter es muy diferente al Miró del Taller Sert. La forma de trabajar en Son Boter y el formato de las obras es diferente, como también lo es la relación con el propio espacio de la arquitectura. En Son Boter, Miró se encuentra con unas estancias cargadas de historias en las que todavía resuenan los espíritus del pasado. Son Boter es la cueva, el regreso al vientre materno, donde desde el primer momento Miró se ha sentido en casa.

Es conocido el impacto que le provocó el edificio de Sert y como antes de empezar a trabajar sintió la necesidad de hacerlo suyo, creando una segunda piel que se superpusiera a la arquitectura, la cual aún así mantiene su independencia. En cambio en Son Boter,  la presencia del artista y su obra se funden con la construcción; el trazo mismo de Miró acaba formando parte de los muros, las salpicaduras de los trípticos sobre el pavimento, sus objetos encontrados y esculturas colonizando y transfigurando el espacio. Todo el edificio se convierte en un enorme “bloc de notas” donde podemos “leer” e interpretar el proceso creativo mironiano a través de sus huellas. Son Boter se dedicó a los grandes formatos, esculturas y proyectos de obra pública, además de los talleres de obra gráfica que le evitaban desplazamientos a Barcelona. Es aquí donde Miró definitivamente da el salto a la tercera dimensión, traspasa la superficie de la tela y llega a aquella multitud anónima a la que siempre había aspirado; sea con la experiencia inmersiva de los trípticos, las pinturas de grandes dimensiones, las esculturas para espacios públicos o el tiraje de estampas al alcance de un público más amplio.

Esta exposición temporal presenta una visión de nuestra colección en relación al estudio de Son Boter, estructurada en torno a grupos conformados por una selección de obras que definen un mismo proyecto y siempre acompañadas por el soporte gráfico que revela su presencia en el espacio, con el que formaban un todo indivisible. Las salas expositivas, como el propio Son Boter, se convierten así en una transcripción directa del proceso creativo mironiano, desde el primer grafiti o dibujo hasta la obra terminada, pasando por los objetos, bocetos y maquetas que han conducido a su conclusión.

En Son Boter el artista se hace inmenso, se impone en el edificio. En el Taller Sert su intervención es más quirúrgica; la obra del artista y del arquitecto conviven. En Son Boter se convierten en una única cosa. Cuando entramos en Son Boter, sólo Miró nos rodea.

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El traslado de Joan Miró a Mallorca a mediados de los años cincuenta marca un punto de inflexión en la vida y obra del artista. En esta nueva etapa de revisión y renovación de su lenguaje la producción pictórica se dispara y la escala de sus obras aumenta, paralelamente a su interés por la obra pública y monumental. El estudio soñado construido por Sert enseguida se le quedará pequeño, por lo que aprovechará la oportunidad de adquirir la vecina propiedad de Son Boter, lugar de refugio y extensión de su espacio de trabajo, dedicado a la escultura y las telas de gran formato. En sus paredes dejará la marca de los grafitis al carboncillo, croquis de esculturas, salpicaduras de pintura en el suelo y, por todas partes, insólitos objetos encontrados, en una absoluta simbiosis entre el artista y su espacio creativo. Así lo expresa Miró a Georges Raillard en su conversación en noviembre de 1975: “La ‘verdad’ está aquí, en Son Boter.”

Dossier de presna "El Miró de Son Boter"

ddp_el-mir-de-son-boter_cast_def.pdf
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