Los jardines exteriores de la Fundació trazan un recorrido por la producción escultórica de Joan Miró a través de once piezas en bronce que reflejan el creciente interés del artista por la obra mural y monumental, evidente sobre todo en su última etapa creativa en la década de los años setenta. Apenas se instala en la isla, Miró hace alusión a su deseo de traspasar los límites del lienzo e incluso ir más allá de las paredes del taller y el museo para integrar su obra en el entorno natural: “En Mallorca quiero hacer esculturas monumentales, para poner entre los árboles y en las rocas de la costa.”
Los espacios de trabajo de Miró en Mallorca se irían poblando progresivamente de los objetos más diversos, en un estado latente esperando la intervención del artista. Los paseos cotidianos por el campo, la playa y los alrededores de Son Abrines le permiten recolectar todo tipo de hallazgos y materiales imprevistos. Todo comienza en el instante del primer encuentro en que Miró reconoce el potencial de estos insólitos tesoros. Parte del proceso ha quedado atrapado en los graffitis de las paredes de su estudio de Son Boter, como muchos objetos que aún esperan su momento.
En los dibujos preparatorios, fotografías històricas y maquetas de trabajo se reconocen los objetos que se encuentran en el origen del proceso mironiano, desde una galleta de Inca a un cono pirométrico, del artefacto corriente a la herramienta de trabajo. La escultura mironiana tiende a la monumentalidad y la permanencia, al tiempo que el modelo es cada vez más frágil y efímero. Lo reconocible se vuelve enigmático a través de combinaciones inesperadas de objetos que la fundición transforma en personajes.
El objeto aumenta drásticamente de escala, se dignifica y eterniza, para volver a introducirse en nuestra cotidianeidad siguiendo el deseo de Miró de darle vida y alma al espacio público a través de su obra. Al final del camino, el artista le devuelve a la naturaleza el regalo de su propia obra y la coloca en medio del paisaje mediterráneo, tal como era su deseo.
Personnage, 1974
Bronce fundido en arena
La Fundació conserva dos bocetos preparatorios de la escultura Personnage (“Miró Sculptures» nº 312, p. 296) que datan de 1974: FPJM-00677a y FPJM-00677b y otro sin fecha FPJM-01334. Miró realizó un ejemplar en resina sintética pintada en colaboración con Haligon, en Périgny-sur-Yerres, Francia. Aunque los colores de la escultura definitiva no coinciden con los del dibujo, morfológicamente ambas figuras son idénticas. En el fondo documental de la Fundació se conserva una fotografía en blanco y negro de la maqueta en yeso de Personnage, acompañada de una anotación de mano de Miró que indica “marbre blanc” (FD-6816).
La Fundació Joan Miró de Barcelona conserva otro dibujo similar a estos dos (FJM-3846) que también podría estar relacionado con la escultura. En el ángulo superior derecho de este dibujo aparece la inscripción «Central Park?», por lo que esta obra pudo considerarse para el frustrado proyecto de Miró de realizar una escultura para el Central Park de Nueva York.
Femme et oiseau, 1982
Bronce
En la Fundació pueden encontrarse dos versiones de la escultura Femme et oiseau.
En el Espai Estrella se exhibe de manera permanente una versión en cerámica (“Miró Artigas Ceramics” nº 328, pp. 272-273), que Miró realizó en colaboración con Josep Llorens Artigas y Joan Gardy Artigas en 1962 y que fue donada a la Fundació por la familia Miró en 1993 (FPJM-00428). El espíritu del Parc Güell se reconoce en esta pieza, un obelisco de cemento recubierto de fragmentos de cerámica coloreada a modo de trencadís, en claro homenaje a Antoni Gaudí, sobre el que se contrapone el inequívoco símbolo sexual de la mujer en la incisión que la recorre verticalmente. Como en otras ocasiones, la silueta en media luna del pájaro remata la figura, estableciendo la conexión entre la tierra y el cielo.
En el exterior de la Fundació, entre el Edificio Moneo y el Taller Sert, se levanta la versión en bronce que data de 1982 (“Miró Sculptures» nº 392, p. 361) y que fue cedida en depósito en 2016. Se trata de la última de la serie de piezas realizadas en Susse Fondeur, taller cuyos orígenes se remontan al siglo XIX y con el que Miró trabajaba desde 1967. Asimismo la Fundació conserva dos dibujos preparatorios que muestran el proceso de trabajo de esta escultura (FPJM-00660 y FPJM-01058).
En 1982 Miró completa la versión definitiva de Femme et oiseau en colaboración con Joan Gardy Artigas. Se trata de uno de los últimos grandes proyectos del artista para un espacio público: la monumental escultura cerámica de veintidós metros de altura Dona i ocell para el Parc de l’Escorxador de Barcelona (ahora Parc de Joan Miró). Aunque no llegaría a estar presente en la inauguración al año siguiente por su delicado estado de salud, Miró pudo supervisar la evolución de la obra y su ubicación.
Maternité, 1973
Bronce
Miró realizó una edición de cuatro ejemplares numerados de esta escultura, en colaboración con Susse-Fondeur, en 1973 (“Miró Sculptures» nº 303, p. 289). El ejemplar depositado en la Fundació es el cuarto de esta edición.
La gestación de esta pieza se remonta a unos dibujos realizados en 1946, que en la actualidad se encuentran en los fondos museográficos de la Fundació Joan Miró de Barcelona: uno de ellos está fechado el día 21 de agosto (FJM-3782) y el otro el 20 de septiembre de 1946 (FJM-3525). En los fondos de la Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca se conservan también dos dibujos relacionados con esta escultura: FPJM-1409.6a y FPJM-1249. El primero está fechado el día 1 de octubre de 1958 y el segundo el 7 de agosto de 1964. Miró reproduce esta escultura en uno de los graffitis al carboncillo sobre las paredes de una de las habitaciones de su estudio de Son Boter.
Morfológicamente, Maternité guarda relación con Femme, una escultura en bronce de pequeño formato (28 x 32 x 26 cm), de la cual Miró realizó una edición de seis ejemplares numerados en 1967 (“Miró Sculptures» nº 97, p. 107) y que a su vez tiene su precedente en dos cerámicas tituladas Femme de 1945 y 1956 (“Miró Artigas Ceramics” nº 25, p. 42 y nº 103, p. 104).
Miró regresa una y otra vez a los mismos referentes, recupera imágenes del pasado y reinterpreta su propio vocabulario de signos, sumergido en un proceso de constante revisión y descubrimiento.
Statue, 1975
Bronce
Statue es un ejemplo de escultura en bronce que comenzó siendo una cerámica, algo que se repite una treintena de veces en su producción escultórica. En 1956 Miró utilizó tres versiones similares de las piezas cerámicas tituladas Figurine I, Figurine II y Figurine III (“Miró Artigas Ceramics” nº 79-80-81, pp. 88-89) como punto de partida para la escultura Statue realizada en bronce en 1975 (“Miró Sculptures» nº 336, p. 318). La cerámica es una técnica cuyos resultados son piezas únicas y frágiles. En cambio, con la escultura en bronce se pueden hacer tirajes de varios ejemplares, caracterizados por su permanencia y cariz monumental.
Tête, 1974
Bronce
La escultura en bronce Tête de 1974 (“Miró Sculptures» nº 311, p. 295) parte de un objeto ligado a la producción cerámica, un cono pirométrico que se utiliza para medir la temperatura en el horno y que aquí completa el rostro de la figura a modo de nariz. Este era un elemento habitual en su trabajo con los Artigas, los cuales lo denominaban “montra” (del francés montre o reloj de pulsera) dado que marca los tiempos de cocción. Por tanto, Miró incorpora un instrumento del propio proceso en el resultado de la obra, lo magnifica y lo dignifica, inmortalizándolo con la técnica de la fundición en bronce.
Oiseau solaire, 1966
Bronce
La figura del pájaro y en concreto este Oiseau solaire es una imagen recurrente en la producción escultórica de Joan Miró.
El artista realizó varias versiones, en distintos materiales y tamaños y para diferentes entornos, partiendo de la edición en bronce de ocho ejemplares de pequeño formato de la Fundición Gimeno en 1946 (“Miró Sculptures» nº 29, p. 47). Esta figura del pájaro reaparece repetidamente formando parte de las composiciones cerámicas que realiza con Artigas en 1956. Según William Jeffett, Miró denominó las primeras versiones de esta escultura simplemente «Oiseau” y sería con posterioridad que pasaría a denominarse «Oiseau solaire».
La figura aumenta de dimensión en la edición de cinco ejemplares a tamaño monumental realizada por Susse Fondeur en 1966 (“Miró Sculptures» nº 67, p. 80), a la que pertenece el ejemplar en depósito en la Fundació, hasta la versión definitiva de 1968 en mármol blanco de Carrara (“Miró Sculptures» nº 64, p. 77) que junto con el Oiseau lunaire preside el Labyrinthe de la Fondation Maeght en Saint-Paul de Vence.
El fondo museográfico de la Fundació conserva el dibujo preparatorio FPJM-01409.2b incluido en un cuaderno dedicado a la escultura, además de un graffiti al carboncillo en una de las habitaciones de la plata baja de su estudio de Son Boter y el molde en yeso de una de las versiones de pequeño tamaño (FPJM-TB-0004). Miró también realizó un esbozo en el suelo del taller de Mont-roig, tal como recogen las fotografías de Joaquim Gomis de 1958-1959.
Una vez más, Miró recupera su propia obra y reinterpreta imágenes del pasado, evolucionando desde los primeros ejemplares que cabían en la palma de una mano hasta alcanzar la escala monumental.
Femme, 1981
Bronce
La escultura Femme de 1981 (“Miró Sculptures» nº 386, p. 357) se fundió en julio de 1996 en la Foneria Parellada de Lliçà d’Amunt en Barcelona, según figura en una carta de Parellada dirigida a la Fundació con fecha del 10 de enero de 1997. La pieza pudo reeditarse gracias a una subvención concedida por el Ministerio de Educación y Cultura en 1995 y por la cesión de derechos de autor de los herederos del artista.
Una segunda edición nominal de esta escultura, análoga a la de la Fundació Pilar i Joan Miró, forma parte de la colección del Ayuntamiento de Barcelona y se encuentra en el vestíbulo de la Casa de la Ciutat tras ser donada por Miró en 1983. Tanto la Fundació Joan Miro de Barcelona como el Museo Reina Sofía conservan sendos ejemplares de una escultura también titulada Femme realizada en 1981 (“Miró Sculptures» nº 385, p. 356), de morfología muy similar, pero de menores dimensiones.
Cesión derechos de autor por los herederos del artista, 1997.
Personnage gothique, oiseau éclair, 1976
Bronce
En 1976 Joan Miró realiza la imponente escultura Personnage gothique, oiseau éclair (“Miró Sculptures» nº 339, pp. 320-321) a partir del ensamblaje de una caja de sombreros y el “cojín» de un yugo, magnificados para realizar la cabeza y el cuerpo, respectivamente, y coronados por la figura de un pájaro.
La Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca conserva cinco dibujos relacionados con esta escultura: FPJM-00697, FPJM-00700, FPJM-00850, FPJM-00979 y FPJM-01416.07b. El dibujo FPJM-00697 presenta una serie de iniciales de colores que parecen indicar que, en algún momento, Miró pensó en aplicarle color. Así parece confirmarlo un dibujo de la Fundació Joan Miró de Barcelona (FJM-3908), en el que la escultura está pintada de rojo, azul, negro, amarillo y verde. Por otra parte, el dibujo FPJM-00979 fechado en octubre de 1973 ya incluye el título «Personnage gothique et oiseau éclair» y la anotación “s’agrandirà directament”.
Inicialmente Susse-Fondeur realizó una edición de dos ejemplares numerados en 1976. La escultura de la Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca es posterior y se llevó a cabo en la Foneria Parellada de Lliçà d’Amunt en Barcelona en 1997, gracias a una subvención concedida por el Ministerio de Educación y Cultura en 1995 y a la cesión de derechos de autor de los herederos del artista.
Cesión derechos de autor por los herederos del artista, 1997.
Torse, 1969
Bronce fundido a la cera perdida
Como muchas de las esculturas monumentales de Joan Miró, la obra Torse (“Miró Sculptures» nº 137, p. 146) se inspira en la naturaleza y está muy arraigada al paisaje y al entorno mediterráneo del artista. Su origen se encuentra en un pequeño tomate de forma inusual cuya peculiaridad atrajo poderosamente a Miró. El momento del descubrimiento y la elección de este objeto natural como punto de partida quedó retratado por el fotógrafo Ernst Scheidegger en una serie de imágenes tomadas en el Mas Miró de Mont-roig y alrededores.
Joan Miró fue jugando con este elemento en diferentes esculturas hasta llegar al formato monumental en 1969. La utiliza como cuerpo de la pieza cerámica Figurine en 1956 (“Miró Artigas Ceramics” nº 75, p.86) y en su versión posterior en bronce Torse de Femme en 1966 (“Miró Sculptures» nº 75, p. 88) así como Femme et oiseau (“Miró Sculptures» nº 124, p. 136) y Femme (“Miró Sculptures» nº 125, p. 137) de 1968. En la Fundació Joan Miró de Barcelona se conserva una versión reducida de apenas diez centímetros de altura titulada Torse de Femme que data de 1966 (“Miró Sculptures» nº 76, pp. 88-89).
La exploración de esta forma y su progresión hacia la gran escala ha quedado plasmada en uno de los graffitis que dibujó Miró en la pared de la escalera que sube al primer piso de Son Boter.
Depósito colección particular.
Figure, 1992
Cerámica y bronce
Esta escultura fue realizada por Joan Gardy Artigas en 1992 («Miró Artigas Ceramics» nº 423, pp. 348-349). Gardy Artigas se inspiró en una pieza de cerámica, denominada Figurine (Projet pour un monument), realizada por Joan Miró y Josep Llorens Artigas en 1956 («Miró Artigas Ceramics» nº 68, p. 81). La figura original de cerámica y hierro medía únicamente 45 x 11 cm. El hecho de que Miró subtitulará esta obra «Projet pour un monument» podría indicar su intención de ampliarla con posterioridad y transformarla en escultura monumental.
A lo largo de 1956, Miró realizó varias figuritas de cerámica denominadas «Figurine». Tanto en el mencionado catálogo razonado “Miró Artigas Ceramics” como en la publicación de José Pierre y José Corredor-Matheos «Céramiques de Miró et Artigas» (Maeght Éditeur, París 1974, pp. 204-207) aparecen 21 piezas con este mismo título y con el mismo año de producción.
Tres piezas cerámicas de esta serie de 1956 tituladas Figurine I, Figurine II y Figurine III (“Miró Artigas Ceramics” nº 79-80-81, pp. 88-89) serían utilizadas por el propio Miró como punto de partida para la escultura Statue realizada en bronce en 1975 (“Miró Sculptures» nº 336, p. 318), que se encuentra también en los jardines de la Fundació.
Cesión derechos de autor por los herederos del artista, 1992.
Tête, 1974
Bronce fundido a la cera perdida
El punto de partida de la escultura Tête de 1974 (“Miró Sculptures» nº 321, p. 303) es una “galeta d’oli” o galleta de Inca, típica de Mallorca. Todavía se conserva el original a partir del cual se hizo un modelo en yeso y que se iría agrandando con la ayuda de un pantógrafo hasta alcanzar el tamaño monumental que el artista buscaba para su obra.
El tema de la “galeta d’oli” reaparece en distintos dibujos preparatorios de Miró que se conservan en nuestro fondo documental e incluso en uno de los graffitis de Son Boter, hasta materializarse en la escultura en bronce Constellation de 1971 (“Miró Sculptures» nº 221, p. 218), en depósito en la Fundació, cuyo reverso revela la sección de la galleta.
Una vez más, un objeto corriente y en principio efímero y desechable, se inmortaliza a través de la técnica de la fundición en bronce, material ligado a la permanencia y la monumentalidad.


